¿Por qué nacimos?

la primer Constitución de la Ciudad de México debe garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres en la Ciudad y no pueden ser excluidos de la letra y el espíritu constitucional.
¡No sin Nosotras!

La aprobación de la reforma política de la Ciudad de México y la consecuente conformación de una Asamblea Constituyente con 40 de los asambleístas por asignación directa y el resto por la vía de los partidos políticos y candidaturas independientes, es una propuesta que surge desde los grupos políticos en el poder cuya visión es conservadora, patriarcal y heteronormada, que obedece a un reacomodo de los poderes fácticos y antidemocráticos; alejada de la construcción social que en su momento movilizó al movimiento urbano-popular como respuesta al pasmo gubernamental federal y local ante las devastadoras consecuencias del terremoto de 1985; es una visión apartada de la vocación democrática de las fuerzas políticas y sociales que impulsaron el plebiscito en 1993 que proponía una constituyente y no sólo una reforma, y de los cambios que en 1997 impulsaron la democratización de la jefatura de gobierno; y por supuesto, lejos de los planteamientos ciudadanos, progresistas y feministas que se han construido y consolidado en las últimas dos décadas.

Las mujeres de la Ciudad de México, como parte de los movimientos y organizaciones urbano-populares, de los movimientos feministas, de las maestras, de las sindicalistas, de las comunidades eclesiales de base, de las estudiantes, de las jóvenas organizadas, entre muchas otras; en la calle, centros de trabajo, de reunión y en nuestros hogares, hemos sido edificadoras-fundadoras de nuevos escenarios en la vida política de esta ciudad, superando la marginación y la exclusión, al plantear con visión crítica y de avanzada, el reconocimiento, ejercicio y disfrute de derechos fundamentales para nosotras, hasta hace muy poco negados: el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos con la Interrupción Legal del Embarazo, el derecho al disfrute del placer erótico-sexual, el derecho a una vida libre de violencia, el derecho a la vivienda, el derecho al reconocimiento y valorización del trabajo no remunerado y de cuidados; la recuperación de espacios públicos; el reconocimiento de la personalidad jurídica de la identidad de género de las mujeres trans, las sociedades de convivencia, el matrimonio entre parejas del mismo sexo y la adopción. Revindicando nuestro derecho a la ciudad como actoras políticas.

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Por ello, la primer Constitución de la Ciudad de México debe garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres en la Ciudad y no pueden ser excluidos de la letra y el espíritu constitucional..

¡No sin Nosotras!,

Fue nuestro sentir y el 19 de febrero de 2016 estuvimos reunidas más de 400 feministas de la Ciudad, en el “1er. Encuentro de Mujeres de la CDMX rumbo a la constituyente paritaria: por una Constitución democrática, popular, ciudadana, diversa y feminista” en el que impulsamos colectivamente un proceso organizativo que busca incidir en que la nueva constitución se plantee desde una lógica democrática e incluyente, de carácter popular, con la participación ciudadana, desde una visión diversa y políticamente feminista, así como las reformas al marco jurídico que de ellas se deriven..

¡A partir de ello nos pronunciamos!

Por una Asamblea Constituyente Feminista, incluyente, laica, pacifista y paritaria que garantice la igualdad, la no discriminación y el principio de progresividad de los derechos humanos. Que represente la multiculturalidad de nuestra Ciudad, la diversidad sexo–genérica, étnica, de condiciones físicas, de ideas y creencias que en ella existen. Una constituyente con una visión intergeneracional, sustentable, de universalidad y accesibilidad, bajo una ética de transparencia y rendición de cuentas que privilegie en todo momento la participación ciudadana. Por una Ciudad que incorpore una visión integral de lo que somos las personas, sus diversas identidades y las diversas formas de ser mujer.

Participar de manera efectiva en la construcción de una nueva Constitución y participar en todo el proceso constituyente para asegurar la integración y cumplimiento de los Tratados internacionales firmados por México como CEDAW, Belem do Pará, Plataforma de Acción de Beijing (+5, +10, +15) y todos los referentes a la igualdad sustantiva, la no discriminación y los derechos humanos, tanto en la elaboración de nuestra Constitución como en las leyes y reglamentos que de ella emanen. Por una Ciudad Igualitaria con derechos plenos.

Acompañaremos sorora, críticamente y desde nuestra posición autónoma, independiente y crítica a las candidatas por cualquiera de las vías hacia la Asamblea Constituyente, ya sea por designación, vía partidos políticos o independientes, siempre y cuando cuenten con una visión feminista del género y tengan un compromiso claro, probado y público con los derechos humanos de todas las mujeres. Por un movimiento integrado por personas comprometidas con la perspectiva de género y una ética consecuente.

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Nos pronunciamos por que los Órganos de representación desde la Asamblea Constituyente, las Alcaldías y los Consejos de Ciudadanas y Ciudadanos, Órganos Administrativos y Judiciales se rijan por el principio de paridad vertical y horizontal, y proporcionalidad, buscando siempre que todas las opiniones y posturas diversas estén representadas subrayando el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. Por una Ciudad plural, multicultural y equitativa.

Nos pronunciamos porque la nueva Constitución de la Ciudad de México, garantice legalmente -y de facto- el debido proceso y el respeto a los derechos fundamentales para el acceso a una justicia expedita, gratuita, autónoma y armonizada con los tratados y convenciones internacionales firmados por México en materia de derechos humanos de las mujeres. No puede hacerse una Carta de obligaciones y derechos que se pretendan democráticos, mientras mantengamos en las cárceles a mujeres que luchan por mejorar sus condiciones de vida o trabajo y que se pronuncian contra la discriminación, la opresión, la explotación e injusticias económicas que todas y todos padecemos. Por una Ciudad y un México sin presas y presos de consciencia.

Denunciamos el riesgo que implica la sobre representación de la derecha, la ultraderecha y la izquierda conservadora en la Constituyente oficialista, contra los logros y avances de nuestros derechos humanos, imponiendo su visión misógina, patriarcal, heteronormada y capitalista que ha dado cuenta de casos de corrupción, impunidad y el encubrimiento de actos de trata y explotación sexual. Juicio y castigo a los culpables.